Usted vive en modo entrenador las 24 horas del día. No es corriente en Tercera División.
El fútbol es lo único que he hecho. En L’Hospitalet, por ejemplo, iba a las 10.30 al campo y marchaba a las siete de la tarde porque entrenábamos a las cuatro. Aquí seguiré haciendo lo mismo. Pero es lo que me gusta, tener horas para analizar rivales, jugadores, jugadas. Es lo que quiero hacer. Me gusta y en este momento me lo puedo permitir.
¿Es un trabajador obsesivo?
No, porque no lo veo como un trabajo. Yo igual puedo estar a las doce de la noche en casa con la tele encendida y el ordenador delante haciendo cosas. Me gusta tanto el fútbol que no me lo tomo como un trabajo sino como un "hobby".
¿Le gusta controlarlo todo?
Lo máximo posible. Cuantos más datos tienes de jugadores o equipos contrarios, mejor. La temporada pasada tenía controlados cómo marcaban los goles todos los equipos del grupo. Me gusta tener esa información. Sabía, por ejemplo, que el Llagostera hacía un número muy importante en jugadas de estrategia y sabía en qué tipo de acciones los marcaban.
¿Eso ayuda a ganar?
Te ayuda a controlar al equipo contrario. Tienes que saber las virtudes de tu rival. Y también las tuyas para potenciar las virtudes y mejoras los defectos.
¿Quién es su referencia en el banquillo?
Cualquier entrenador que trabaje bien. Siempre le digo a Miguel Álvarez que soy entrenador por su culpa. Lo tuve en Terrassa y Badalona y es una referencia para mí. Pero también ves cosas buenas en muchos otros. Me gusta viajar, ver cómo trabajan otros técnicos, porque de todos aprendes. Fíjese que cuando yo estuve en la segunda etapa en el Terrassa hice tres goles en dos partidos seguidos. Y fui a ver un entrenamiento del Barça y Guardiola me lo comentó. Y piensas, ¿qué hace un entrenador como este mirando resúmenes de Tercera División? A la gente que le gusta el fútbol lo hace por gusto.
