Terrassa volverá a proclamar esta mañana un alcalde socialista. La decisión de la militancia de Convergència i Unió de abstenerse en el pleno de investidura ha dado al traste con la iniciativa de Terrassa en Comú y ERC de consolidar un gobierno alternativo en la ciudad. El proyecto por el cambio no suma los 14 votos necesarios y, descartado el relevo, el socialista Jordi Ballart será proclamado alcalde a mediodía.
Durante los próximos cuatro años gobernará la ciudad la lista más votada en las elecciones del pasado 24 de mayo. El Partit dels Socialistes de Catalunya consiguió 23 mil votos y 9 concejales, lo que permitirá hoy a Ballart revalidar la alcaldía al no sumar mayoría absoluta la candidatura alternativa.
El pleno de investidura supone la puesta de largo para toda una generación de nuevos políticos. Veintiuno de los veintisiete electos que toman posesión del acta de concejal no estaban en el anterior mandato y prácticamente todos se estrenan como regidores.
En la sesión se votarán tres candidaturas a la alcaldía. La liderada por el socialista Jordi Ballart, que contará con el voto favorable de los 9 concejales del PSC, y la encabezada por Xavier Matilla, que sumará once votos. Seis de la plataforma Terrassa en Comú, cuatro de ERC-MES y uno de la CUP, que ayer decidió prestar su voto a la alternativa de cambio tras una negociación in extremis.
La formación Ciutadans ha anunciado también su intención de competir hoy por la alcaldía de Terrassa. Aunque desde el primer momento estaba claro que su líder, Javier González, sólo reuniría los apoyos de los tres concejales del grupo. La formación naranja, que irrumpe por primera vez en el pleno municipal, no quiere perder la oportunidad de significarse y marcar perfil propio.
Jordi Ballart tomó el relevo como alcalde de Pere Navarro en diciembre de 2012. Dos años y medio más tarde, acompañado de un equipo renovado y repleto de independientes, el líder socialista recibirá el bastón de mando de la ciudad con la mirada puesta en la oposición.
De hecho, el pleno de investidura no es más que un punto seguido en las negociaciones políticas de los últimos días, en las que el PSC ha intentado sin éxito cerrar acuerdos que le garanticen un mandato tranquilo. Los nueve concejales del PSC le llevan a un gobierno en minoría y a una legislatura marcada por la inestabilidad política.
Ayer, el portavoz socialista, Alfredo Vega, anunciaba su intención de reemprender las negociaciones con la oposición “la próxima semana”. El objetivo, “tejer complicidades puntuales y también de carácter más estable” que alejen el fantasma de la ingobernabilidad.
El PSC ha gestionado la ciudad durante los últimos 36 años en mayoría absoluta o en coalición con otras fuerzas de izquierdas. El pasado mandato contó como socio de gobierno con ICV-EUiA, que ha dado un giro a su estrategia de alianzas y ha concurrido a estas municipales integrado en la candidatura de Terrassa en Comú, junto a formaciones como Podemos y Guanyem.
Ahora, sin la complicidad de sus socios habituales, el PSC explora nuevas alianzas que le permitan afrontar un mandato intenso, en el que se dirimirán temas estratégicos para la ciudad como la revisión del Plan de Ordenación o el futuro modelo de gestión del agua.
En ese contexto, CiU regresará a la mesa de negociación. Así lo confirmaba ayer Miquel Sàmper, para quien “la opción de entrar a gobernar la ciudad sigue abierta”.
El cabeza de lista de CiU quiere “escuchar los discursos de investidura para ver cuál es la predisposición” y asegura que cualquier acuerdo de gobernabilidad pasará por “dos líneas rojas: un cambio en mayúsculas que se visualice y la adhesión de Terrassa a la Associació de Municipis per la Independència”. Si hay acuerdo, el grupo municipal someterá la firma a la opinión de la asamblea. Si no, “pues haremos una oposición dura y constructiva, como siempre”.
Convergència i Unió no tiene “ni necesidad ni prisa” por entrar en el gobierno de la ciudad, asegura Sàmper, que admite que las elecciones catalanas del 27 de septiembre “pueden dificultar” la concreción de un pacto estable antes del verano.
